De casita suburbana a modelo de arquitectura
Vivienda sostenible RWE de Bottrop, Alemani

Transformar una vivienda unifamiliar de 1962 con necesidad de reformas en un edificio de energía positiva y sostenible conforme a las normas de 2013, es una empresa digna de mención. La extensa rehabilitación energética es el resultado de una acción emblemática que cuenta con el apoyo de importantes colaboradores. En este contexto, el equipamiento de los cuartos de baño realizado por Villeroy & Boch encaja perfectamente en el concepto de sostenibilidad y tecnología ecológica que caracteriza a la nueva vivienda sostenible RWE de Bottrop.
A simple vista, la casa aislada de la familia Kewitsch es una construcción típica alemana de los años sesenta: tejado a dos aguas, fachada de ladrillo visto, porche para el coche y jardín en la parte delantera. Todas estas características externas apuntan también a un equipamiento convencional en el interior y este era justamente el caso en los años cincuenta. Sin embargo, en una época en la que todos los edificios cuentan con una certificación energética y en la que la concienciación sobre la eficiencia energética en la vida diaria y en el ámbito de la construcción ha crecido enormemente, merece la pena echar otro vistazo más allá de la fachada.
La reforma del edificio antiguo para transformarlo en un innovador modelo de arquitectura de energía positiva se realizó en el marco del proyecto "InnovationCity Ruhr | Modellstadt Bottrop". Se trataba de un proyecto de desarrollo urbano en el que, a través de distintas intervenciones y medidas, debía realizarse una reforma urbanística siguiendo los principios de la arquitectura bioclimática y garantizando al mismo tiempo su emplazamiento industrial. En 2012, los cuatro miembros de la familia Kewitsch, que viven en esta zona piloto, entraron en un concurso público que consistía en transformar un edificio antiguo con necesidad de reformas en una vivienda sostenible. Dentro de la categoría "viviendas unifamiliares y dúplex", el proyecto se organizó bajo la dirección de la empresa RWE Effizienz GmbH y se implementó con ayuda de numerosos fabricantes de renombre pertenecientes al ramo de la construcción, cuyos productos se utilizaron para equipar el nuevo edificio.
Una metamorfosis rentable
Las amplias reformas de esta antigua vivienda, de carácter más bien modesto, se prolongaron durante un año. El concepto de casa de energía positiva no solo prevé la reducción significativa del consumo de energía a través del aislamiento y del uso de tecnologías bioclimáticas, sino también la producción de energía in situ e incluso con un balance positivo para el consumo propio. La casa de la familia Kewitsch resultaba especialmente ideal, ya que disponía de un tejado lo suficientemente amplio como para poder colocar una instalación solar. Sin embargo, antes había que realizar muchas intervenciones en el edificio: se eliminó la capa de ladrillos de la fachada, así como el suelo y la baranda de la terraza; se retiraron las tejas, los listones y las buhardillas del tejado; y las viejas ventanas, puertas, aparatos de aire acondicionado y calefacción tuvieron que hacer sitio a nuevos productos. La casa modificó totalmente su núcleo y su revestimiento sin apenas cambiar de aspecto. Los ventanales del techo y los sistemas de ventana con acristalamiento triple, que responden al concepto de casa pasiva, logran ahora una conexión perfecta con el exterior. También se realizó un aislamiento interior y al vacío en el cuarto de baño, en la terraza y en la cubierta del sótano. Para el aislamiento exterior de la fachada, se instaló un sistema de aislamiento térmico de 30 centímetros de espesor, sobre el que se aplicaron una capa de revoque e hileras de ladrillo visto. El tejado prefabricado, que dispone de varias capas de aislamiento, cuenta con una instalación fotovoltaica cuyos módulos se adaptan perfectamente a las medidas de las claraboyas. Los 60 metros cuadrados de la instalación cubren prácticamente toda la superficie del tejado y generan una corriente anual de 8000 kilovatios-hora aproximadamente. Las ventanas de alrededor disponen de un sistema de sensores que acciona las persianas para proteger la casa del calor y que cierra automáticamente las ventanas cuando llueve.
Tecnología inteligente en el hogar hasta el más mínimo detalle
Para lograr un sistema de calefacción eficiente, se optó por una bomba de calor de solución salina y agua, así como por una instalación solar compatible en el techo del garaje. Las habitaciones disponen de suelo radiante de tan solo cuatro centímetros de altura, así como de una calefacción de techo en la planta alta. El extenso sistema de iluminación LED contribuye de forma decisiva al ahorro de energía. Por último, la casa cuenta con una red inteligente de RWE SmartHome: el equipamiento técnico, las persianas, las luces e incluso los electrodomésticos se pueden controlar a distancia. Otra gran aportación al concepto de casa inteligente y sostenible es la que ofrecen las soluciones de baño de Villeroy & Boch. Entre ellas se cuenta el sistema de ahorro de agua AQUAREDUCT, con el que los inodoros de la colección SUBWAY 2.0 solo consumen 3 ó 4,5 litros de agua con el mismo rendimiento de descarga. Gracias a la superficie Quaryl de la ducha SQUARO SUPERFLAT, muy fácil de limpiar, se reduce el consumo de productos de limpieza y de agua, de modo que el concepto general de sostenibilidad se tiene en cuenta hasta en el más mínimo detalle.
Con la vista al frente
Una año más tarde, los habitantes y los creadores del proyecto hicieron balance, y este resultó completamente positivo. La demanda de calor y corriente se redujo en un 99 %; la casa reformada está muy cerca de convertirse en una vivienda que produce más energía de la que consume. A fin de cuentas, la familia no solo se alegra de poder disfrutar del confort y de la seguridad del hogar, sino también de ahorrar gastos de energía y de mantenimiento del edificio.
Además de reducir a la mitad las emisiones de CO2 en la ciudad modelo de Bottrop, otro de los objetivos explícitos del proyecto InnovationCity Ruhr era aumentar la calidad de vida. Para la familia Kewitsch este objetivo se ha alcanzado sin lugar a dudas y, gracias al carácter ejemplar del proyecto, se ha podido demostrar que detrás de cualquier fachada de ladrillo con tejado a dos aguas puede esconderse una casa sostenible.





